lunes, 3 de mayo de 2010

La fe


Quien lea esto y no me conozca, podrá pensar que se me ve el plumero. Nada de eso. Conozco a Urdiales lo justo para saludarle, y aunque me gusta mi tierra y todo lo bueno que de ella proviene, no soy un riojano nacionalista ni mucho menos. Así que, os invito a creer estas líneas en un nuevo ejercicio de fe, no porque yo sea el señor de las verdades, sino porque lo que váis a leer ahora es lo que hay, ni más ni menos:

Quien viaja a Sevilla y se enfrenta a una dura y exigente corrida del Conde de la Maza; quien se las ve en Zaragoza con dos marrajos de Victorino y quien ayer, dos de Mayo, mata un toro de Carmen Segovia y otro del Conde de Mayalde en Madrid y no obtiene apenas bagaje, podría estar nuevamente condenado, según la opinión de los ajenos, o de aquellos que se limitan a leer crónicas y contar orejas, al ostracismo.

Yo no vendo motos, pero si os cuento que Urdiales en todas las corridas ha estado en cuanto a valor, técnica y estética por encima de todos sus compañeros de cartel; que en Sevilla pudo haber cortado una oreja, que hizo casi todo bien (la perfección no existe y por supuesto que hay facetas mejorables); que en Zaragoza consiguió arrancar pases a toros que no le hubieran servido a nadie, y que ayer en Madrid se puso en el sitio donde muy poquita gente se pone ya; que entró a matar a su primero a ley y que el toro, dando desde el principio más que ostensibles muestras de que el espadazo lo iba a finiquitar en un pis pas, se amorcilló como una estatua de escayola en el ruedo, a tal punto que por poco el diestro escucha tres avisos cuando inicialmente el premio era una oreja..., estaréis de acuerdo conmigo en que ya va siendo hora de que a este hombre le embista un toro en condiciones, de que no se tenga que jugar el pecho en cada muletazo y de que de una vez por todas, la suerte le sonría, porque al saber, también le llaman suerte.

Pero qué duro esto.

4 comentarios:

En Barrera dijo...

Me gusto mucho ayer Urdiales en Madrid.

Pablo G. Mancha dijo...

Ya te digo, Isidro, ya te digo... Y encima el ratito que pasamos en Piqueras.

I. J. del Pino dijo...

Nunca más volveré a quejarme del gps. Si no llega a ser por el cacharrito acabamos pastando con las vacas del puerto. Nunca había visto unos copos de nieve tan gordos y menos en mayo.
Como decía Isabel, otra anécdota más que contar.

Enrique Martín dijo...

I.J. del Pino:
A mí nunca me han gustado los que son de un torero porque es de su pueblo, pero en el caso de Diego Urdiales no debías ni planteártelo. Disfrútalo como hacemos todos. Y si no corta orejas o no pega pases, pues á igual, porque él hace siempre una cosa que los demás no hacen casi nunca y es torear. Quizás la mejor faena que se vió el año pasado en Madrid fue en la que prácticamente no dió un pase de esos bonitos que tanto se valoran ahora. Pero torear toreó todo lo que quiso. Y a diferencia de otros, no es de esos que soban y soban al tor hasta que entra. Él lo lidia, va pudiéndolo y al final a lo mejor consigue dar pases, pero el toreo ya lo ha hecho. Con lo poco justoas que son las empresas con él y el valor que tiene todo lo que hace, porque todo tiene un por qué. Lo dicho, que lo disfrutemos mucho tiempo. Este sí que es torero.