miércoles, 21 de abril de 2010

Con pies de plomo



Es curioso, sorprendente y no sé si bueno o malo, ver cómo ese refrán que reza “para gustos, colores” le viene a este mundillo de la tauromaquia como anillo al dedo.
Me explico: ayer leí la crónica de la corrida de los llamados artistas en el blog de Malaka Taurina y el Sr. Picornell escribía lo siguiente sobre la faena de Morante a su segundo bis, y sobre el propio toro:
“El quinto, fue devuelto al corral sin motivo conocido. Salio en quinto Bis un torete de Javier Molina que nos lo quisieron presentar como una fiera corrupia, cuando lo único que había que hacer era dejarle los engaños puestos y tirar de el. Lejos de ello, Morante daba pases como podía, unos le salían enganchados, otros muy aparentes, los mas embarullados. Lo sazonaba con algún que otro mantazo. Empezó la faena en la puerta del desolladero y la terminó en chiqueros, lo que nos da una idea del dominio del “artista”. Aviso, que le dan a los once minutos y treinta segundos. Por el tiempo transcurrido le debieron encerrar al toro. Pinchazo hondo y descabello. Petición de oreja. Saludos desde el tercio.”Aclaro que yo no he visto la corrida todavía y no puedo emitir un juicio de valor al respecto, pero esta mañana he leído lo que mi amigo Pablo García Mancha ha escrito en toroprensa (pasaos por la página, que merece la pena, pero os entresaco un parrafito):
"Morante con un cabrón de sobrero de Javier Molina ha pisado unos terrenos brutales. Más quieto que un semáforo; valiente y redondo, técnico, lidiador y poderoso. Morante ha dejado claro en Sevilla que es el más valiente de cuantos toreros de arte han sido; de los que he visto y de los muchos que he leído. Y quizás el más técnico, el que más entiende la trabazón de las embestidas. Sabe de terrenos, de alturas y de distancias. Lo sabe todo y parece que no le cuesta trabajo asumir el reto y dar el paso para ligar quieto, para sobar con arte, para destroncar con empaque a un toro por arriba sin rozarle los costados. No hay duda; es el momento de Morante."No precisamente en estos párrafos, pero en la crónica ambos coinciden en bastantes cosas, aunque bien es cierto que me quedo con el estilo de Pablo, supongo que porque para eso es un profesional y un amigo. Además creo que no es necesaria tanta acritud para describir con veracidad lo que ocurre en un ruedo, pero no es eso lo que me interesa.
Lo que realmente me importa, es que alguien como yo, que todavía no ha visto las imágenes de ese sobrero, ni la faena de Morante, queda completamente desarmado de opinión sobre lo que va a ver, y eso, como he escrito antes, no se si es bueno o malo.
A Pablo no he de suponerle conocimientos taurinos, se los otorgo porque lo conozco. Al señor Picornell, se los supongo, ya que está claro que algo entiende de esto y de hecho leo sus crónicas con asiduidad porque con independencia del estilo me infunde cierta credibilidad.
Pero entonces…, dónde está el matiz?, qué es lo que hace que la botella esté medio llena o medio vacía?. Que no me hablen los malpensados de que la prensa es partidista en esto de los toros, porque sí, tal vez lo sea, pero no hablo de prensa sino de blogs, y que yo sepa, de esto no se vive.
Por tanto, y a modo de conclusión, me da a la nariz que en esto del toro, como en tantos otros aspectos de la vida, es mejor andarse con pies de plomo y leer y escuchar opiniones, pero no dejarse malear, porque está claro, que lo que a mí me parece blanco, a otros puede parecerles tintado.
Y por cierto, Morante tiene arte aunque sea toreando un perchero.

3 comentarios:

Pablo G. Mancha dijo...

Vean esto:
http://www.youtube.com/watch?v=Trk7UgqEfpc&playnext_from=TL&videos=lr3yw6htY-c&feature=sub

Anónimo dijo...

ja ja ja
muy buena lo del perchero
tan cierto como la vida misma
ramón martínez gálán

En Barrera dijo...

Los blogs taurinos son independientes, es lo bueno que tienen.
Aquí nada es blanco o negro, hay una larga escala de tonos grises, todo el mundo escribe lo que piensa, si todas las opiniones fuesen iguales esto sería muy aburrido.
Respecto a Morante, para ser así hay que nacer.