lunes, 12 de julio de 2010

Parece que fue ayer



Recuerdo aquel día, un caluroso domingo de Julio. El país se detuvo durante unas horas porque nadie, absolutamente nadie, quería perderse algo único. Ni siquiera yo, un iconoclasta retorcido me mantuve al margen del partido.

Recuerdo que decían que había un pulpo que pronosticó el resultado, que la crisis económica que asolaba España en aquel 2010 tendría un repunte en positivo si se ganaba la final. Recuerdo que nuestro guardameta estaba enamorado de una periodista y le dio un beso en directo, y a un jugador bajito que metió el gol. Todo el mundo lloraba de emoción y la gente se echó a la calle, a disfrutar una victoria merecida. El entrenador, que a mí me recordaba mucho a Don Pantuflo Zapatilla, se hizo con el corazón de todo un pueblo. Y aquella noche, durante unas horas,  un país, fue feliz.

Ahora ya, con la distancia y con el tiempo transcurrido, todo aquello se me antoja casi como un atentado a la razón. Nada había cambiado, nadie había salido de su pobreza, de su miseria, todo seguía igual, pero, un grupo de amigos futbolistas millonarios, la mayoría locos bajitos, consiguió hacernos creer que todavía había esperanza.

1 comentario:

Luis Domínguez Barco dijo...

Una vez más y sin que vuelva a servir de precedente me alegro de no estar de acuerdo con usted.Las cuestiones de pobreza o de riqueza nada tienen que ver con el dinero, yo mismamente me considero rico y usted conoce mis penurias económicas, propiciadas también hay que decirlo por mi empeño de seguir la carrera profesional del torero Diego Urdiales. Puede llevar razón en que hoy todo sigue igual pero el pueblo, los políticos en general y la nación entera tienen un modelo a seguir, el del trabajo y la humildad de unos amigos futbolistas millonarios.
Un saludo I.J. Del Pino.