domingo, 26 de septiembre de 2010

Soooooooooo


Pues sí, ayer para terminar la feria, una de rejones. Me encantó contemplar a Joao Moura y recordar cuando yo era un crío y él un jinete apolíneo que ofrecía todo su clasicismo luso en las corridas que antaño transmitía tve.
Fue agradable ver cómo el público de la Ribera disfruta con estos toreros, cómo Pablo Hermoso coloca a los toros y los prepara para la siguiente suerte tirando de ellos con sus caballos y cómo Sergio Domínguez, el torero de casa, Calagurritano, puso la plaza boca abajo a lomos de un caballo, que a un ignorante en esto del arte del rejoneo, se le antoja como un auténtico espectáculo de nervio, garra, personalidad y sabor a toreo clásico, del bueno, del de verdad, del que cala hondo. El nombre del bicho como para no olvidarlo: Gallito...casi na.  

1 comentario:

Luis Domínguez Barco dijo...

Ya pensaba que lo del título iba por lo mío.