miércoles, 5 de enero de 2011

El torero feliz.


De lo que  puedo escribir es de lo que tengo cerca y comprendo que para vosotros pueda resultar un tanto reiterativo repicar en el buen hacer del torero de la foto, pero ahora, en el invierno de los toros, no poseo otra fuente en la que beber, como ya digo, por proximidad y por el privilegio que ayer tuve de verle tentar a unos cuantos kilómetros  de aquí.
De los toreros, de quienes son toreros y no de quienes dicen serlo, siempre se aprende y yo ayer comprendí lo que significa ser feliz. Con un frío inmenso, con una niebla espesa atrincherada en una plaza cubierta (si si, niebla en una plaza cubierta pero con unos ventanales inacabados que permitieron su entrada), muy poquita luz, un toraco impresionante, parte de su cuadrilla, su apoderado y media docena de personas más, un torero explotó con una sonrisa de oreja a oreja tras enjaretarle seis verónicas y una media muy personal al bicho de marras. Sonreía no porque aquello fuera fácil, no porque tuviese que vender la entrada, ni tan siquiera porque fuéramos su público, sonreía para él, sonreía porque era feliz, porque su profesión es su pasión (admito envidia por mi parte) y porque con sus manos estaba creando algo diferente, algo especial. Sonreía como cuando tomé esta foto aquel dos de mayo en Madrid y como lo hace  tantas otras tardes.
Disfruté por él y disfruté yo, y aprendí de lo que me explicó después. Comentábamos él, Luis Domínguez  y yo, sobre lo personal de unos molinetes que había ejecutado y sobre la trascendencia que puede tener un muletazo-recurso. La respuesta del torero, un hombre sencillo, inmensa: A tí te suena igual el mismo pasodoble tocado por una charanga que por una buena banda de música?.
Diego Urdiales, el torero feliz.

2 comentarios:

Juan Medina dijo...

Decía Esplá que el muletazo de adorno, cuando no es recurso, es frivolidad. Aquellos molinetes de Urdiales en Dax a un victorino fueron un ejemplo de sentido lidiador y estilo inconfundible. O sea, el arte de torear.

Un saludo cordial, I.J.

En Barrera dijo...

Yo creo que un torero nos emociona en el tendido cuando siente lo que esta creando frente al toro.

Vaya fotos que estas colgando últimamente, enhorabuena Isidro.