jueves, 14 de abril de 2016

Ureña ya conoce el camino

Foto: Maestranza Pagés

Ayer la Maestranza tuvo la suerte de ver a Cobradiezmos y los que estábamos pegados al televisor, también. No es lo mismo verlo y vivirlo allí, pero la emoción fue muy intensa. Por eso precisamente, hoy quiero hablar de Paco Ureña, porque ese torazo de Victorino además de la gloria de ganarse su vida por ser bravo, se ha ganado también todos los titulares de la prensa taurina.
Ví a Paco Ureña de novillero y después durante unos años le perdí la pista hasta que un buen día apareció en la plaza de Logroño para matar una concurso. Le correspondió un toro de La Quinta y vimos salir de sus muñecas, sin duda alguna, los mejores muletazos de la tarde. Me sorprendió para bien y por lo visto no solo a mí, ya que la Casa Chopera se encargó al año siguiende enrolarlo en sus filas, dejando el co-apoderamiento de Carra y Fontecha. Recuerdo que a Pedro, que vive en la misma ciudad que yo, le dí la enhorabuena tras aquella corrida y me comentó que estaba muy contento con el torero.
Entrar en una casa grande que gestiona una parte importante de este tinglado, puede significar muchas cosas buenas y otras no tanto. De hecho las actuaciones del murciano a partir de entonces, sin ser malas, tampoco dejaban poso. La presión y el sentir que te están "encajando" en determinados carteles con calzador, supongo que tiene que hacer mella en la cabeza de un torero.
Llegó otoño del año pasado, ese otoño madrileño que te puede dejar k.o. para la temporada que viene, o que puede hacer que se hable de tí durante todo el invierno.
Recuerdo que ví a Paco haciendo más de lo mismo, hasta que a raíz de aquella tarascada que casi le cuesta un disgusto, Ureña se puso a torear, se olvidó de la presión, del público, miró dentro de sí, e hizo lo que sentía con tanta gallardía y profundidad, que si llega a matar hubiese cortado dos orejas de ley. 
Me equivoqué. Comenté que jamás en la vida iba a volver a torear como aquella tarde y me equivoqué. Cómo me alegro, la verdad. Ureña ya sabe torear con tensión pero sin presión, disfruta de su toreo y lo siente, porque sentir en el ruedo es imprescindible para que sintamos los que estamos en el tendido. Ya no sonríe porque sí, ya no mira al público innecesariamente, torea para él y vaya si se nota. Ayer lo volvió a hacer. Los mejores muletazos de la tarde fueron suyos y qué muletazos. Dicen por ahí que si el premio fue excesivo. Y qué, ¿acaso no es suficiente premio ver la verdad del toreo? Prefiero la generosidad con toreros como Ureña que con una figura consagrada que no lo necesita y prefiero mil veces un buen muletazo, a veinticinco pases sin alma.
Ureña ya conoce el camino.
 

2 comentarios:

Administrador dijo...

Totalmente de acuerdo con usted.Ureña, Urdiales y Garrido cartelazo para Madrid y toros de Cuadri

Isa Molina dijo...

Totalmente de acuerdo con tu artículo Isidro.
Paco Ureña no se ha llevado los titulares de la feria de abril pero ha hecho el toreo más puro de la feria, esperemos que el hueco que queda en la mini Feria de San Miguel sea para él.
Saludos!