sábado, 16 de mayo de 2026

Baltasar Ibán: El Cortijo de Bastonito y Santanero

 



Tengo muy mala memoria, pero recuerdo el nombre de unos cuantos toros que me han dejado huella. Dos de ellos disfrutaron de los pastos del Cortijo Wellington, al pie de El Escorial. 

Bastonito un toro protestado de salida por enjuto, protagonizó una de las batallas más épicas que se recuerdan en la historia de la plaza de Las Ventas, guerreando contra un torero macho: César Rincón. Aquello fue un combate de bravos a los que les daba igual vivir que morir en el ruedo. Recomiendo a los más jóvenes que busquen en internet aquella faena, me lo van a agradecer.

Santanero no era toro, era novillo. Se lidió en Arnedo, en mi querido Zapato de Oro y sólo lo puedo definir con una palabra: Bravo. Tan bravo que consiguió ser indultado, más por méritos propios que por los de su lidiador.  

Jose Antonio Moratiel, con quien mantengo una charla entretenida durante la visita (de lo divino, de lo taurino y de lo humano) me cuenta que Santanero padreó como un campeón y que el producto fue muy bueno.

Estamos a principios de mayo y aunque la meteorología no acompaña, la belleza del Cortijo es incomparable. Los toros están ya acostumbrados a las visitas, que se han organizado con esmero  y cuidando hasta el último detalle y al menos no huyen al otro extremo de los cercados. Tienen cara de malotes de película hasta los novillos y sobre todo denotan personalidad, esa personalidad que hace que esta ganadería sea valorada como encaste propio, si bien el origen Contreras se adivina perfectamente en muchos pelajes y morfologías. Este año no hay toros con el trapío que merece San Isidro, pero los ibanes, ya han pasado por la Copa Chenel, demostrando que van a seguir vendiendo cara su vida, en cualquiera de los abundantes ruedos que van a pisar.

Había estado antes en la finca y como afirma Domingo, el mítico mayoral, los tentaderos allí no son cualquier cosa, las becerras "arrean" lo suyo y más de uno, sobre todo si son noveles, se va alguna vez sin pegar un muletazo porque las vacas se te quieren comer.


















domingo, 10 de mayo de 2026

Conde de Mayalde: De sangre Noble



Entrar en el Castañar es lo más parecido a abrir un libro de cuentos de hadas en el que las princesas son toros de lidia. Un imponente Palacio, todavía habitado por el actual Duque de Pastrana, preside una vasta extensión de idílico terreno que termina más allá de donde nos alcanza la vista.  Un sinfín de conejos y perdices nos flanquean el camino que nos conduce al corazón de la ganadería actualmente  dedicada, entre otros muchos usos, a eventos cinegéticos.


Conde de Mayalde a día de hoy mantiene la sangre Contreras muy mezclada con Juan Pedro, vía El Ventorrillo, pero las capas y la morfología, siguen delatando que la Casta Vistahermosa es un gen muy dominante.

Curiosamente este año la lluvia del invierno no ha propiciado la abundancia de esa hierba nutriente  de primavera. No ha faltado agua, pero no ha venido en la época propicia. En tanta superficie, los animales viven en su otro palacio, el campo bravo. No necesitan corredero porque la extensión es tan grande y tan plana (hasta llegar a la zona de monte), que con un par de caballistas se les mueve sin problema alguno.

La primavera está dejando un ramillete tal de colores, que mezclados con los de los animales, consiguen que el visitante no quiera irse de allí.

Hay toros de saca imponentes y casualmente, esta tarde veremos alguno en el ruedo de las Ventas. 

Vamos al lío. 

¡Que embistan!

P.d.- Un saludo a los amigos de  Almazán, que hacían su primera visita a una ganadería, aunque creo que después de lo que han visto, no va a ser la última.





























jueves, 16 de abril de 2026

Fabio Jiménez TOREA (como nos gusta)

Foto Arjona Lances de Maestranza


 Ya os he escrito del torero de Alfaro más de una vez en este blog, pero hoy no quiero dejar pasar su actuación el sábado pasado en la Maestranza. Primera cita en el Baratillo como matador de toros, con muy pocas corridas después de la alternativa y primer puñetazo en la mesa del toreo diciendo: aquí estoy yo, así toreo y esto es lo que van a ver cuando los toros medio me lo permitan.

No hubo orejas, tampoco se las dejaron arrancar los dos que le tocaron de Alcurrucén, por cierto, dos músicos sin la partitura de la bravura y sin ese tranco de más que sólo atesoraron un par de ellos en la tarde, no los de Fabio. Pero lo que si sobró fueron ganas de mostrar lo que el torero lleva dentro y vaya si lo mostró.

Se supone que a un cuasi toricantano se le notan las prisas por querer llegar y eso se traduce en el ruedo a modo de precipitación. Nada de esto ocurrió; Anda despacio, como los buenos, se coloca bien y cita con toques sutiles cuando el animal así lo requiere, porque no todos los toros se pueden torear "al vuelo", eso sí, cuando procede en el contexto, la suavidad es tal, que el muletazo surge lento y profundo como pocos.

Me encanta cuando tiene que ser él el que tire del toro, cuando los ha de dar de uno en uno, porque ahí es donde veo como exalta la expresión de la máxima belleza del arte de Cúchares, porque por mucho que algunos no comulguen con esto, el toreo, sí o sí, nace de parado.

Sevilla se quedó el otro día con las ganas de toreo, del toreo de Fabio y Sevilla y un servidor, todavía nos acordamos de ese natural interminable como paradigma de una faena, que analizada en su conjunto, fue un dechado de virtudes y consecuentemente, un dechado de arte.

Ahora va a la Chenel, esa réplica tan interesante que este año le planta cara a un San Isidro bastante monótono. El  encierro  es un tanto a contraestilo, pero seguro que  su toreo no va a pasar inadvertido, no puede pasar inadvertido, como no lo ha hecho el de Mario Navas cuando se sobrepuso a todo y a todos en medio de aquel vendaval que reinaba en su primera cita del ciclo.

No es que sean toreros necesarios, es que son imprescindibles si queremos que esto siga interesando a las nuevas generaciones.

Suerte, torero.

lunes, 6 de abril de 2026

Ganadería Rehuelga: Del blanco al gris

A medida que los peregrinos del toro nos vamos acercando a la ganadería, el blanco nuclear de los pueblos cercanos como Vejer o Benalup, deja en lontananza la sensación de un paisaje nevado . En pleno parque natural de Los Alcornocales, tras recorrer lo que a finales del verano serán inmensos campos de arroz y un proyecto de olivar, llegamos a uno de esos anacronismos que todavía y gracias a la mucha ilusión y romanticismo de unos cuantos ganaderos, existen. 

Chica, así se llama un mastín enorme que al principio me da miedo, nos recibe con lo más parecido que un perro puede exhibir como sonrisa. Nos vamos a echar de comer al ganado con los vaqueros y disfrutamos del campo, de los animales, de las anécdotas que nos cuentan y de su amor por el toro bravo. Verlos en el campo, nos da esa parte de vida que día tras día nos quita la ciudad.

Rehuelga es puro Buendía y la sangre Santacolomeña se traduce en muchas capas grises que delatan el origen, pero también en negros ibarreños y ciertos toques asaltillados que se adivinan en las morfologías, tanto de las madres, como de sus vástagos.

Escasas ochenta vacas de vientre, mucha selección y mucho amor al toro siguen manteniendo una ilusión tan intacta como la de su fundador. Hay que creer y hay que seguir intentándolo, porque este encaste, nos emociona de una manera muy
especial.

Gracias por vuestra hospitalidad.