Ni un pero a la proclamación de DAVID GUTIÉRREZ como vencedor de esta edición del Zapato de Plata. Es más, bastante hicieron los tres actuantes con perseguir por toda la plaza a esos mansos alocados de Galbarín que en poco o nada respetaron su origen de Apolinares. Creo que al de la Escuela de Tauromaquia de la Diputación de Badajoz se le adivinan muchas cosas buenas y no cabe ninguna duda de que quiere ser torero y de que ayer, haciendo gala de una preparación física, mental y una inteligencia más que loable, fue capaz de llevarse el Zapato y de contentar al público con un material que hizo prácticamente imposible desarrollar el buen toreo que posee. Además fue elegido y refrendado por un montón de votos. En los tentaderos previos fue una de mis apuestas, no así ayer, pero no por ausencia de merecimientos, sino por concepto, no el suyo, sino el mío.
Un jurado debe ser heterogéneo y el de Arnedo creo que lo es. Me parece un acierto porque cuando se es jurado se han de olvidar los egos personales ya que la lucha de votos no es por uno mismo, sino por aquellos que se la han jugado en el ruedo.
Cada cual busca las cualidades que cree más interesantes para elegir a su ganador y eso hay que respetarlo al máximo porque así y yo así lo creo, podemos llegar siempre a elecciones más justas para con los aspirantes. Ni mi concepto del toreo, ni el del jurado de mi derecha o de mi izquierda, tienen por qué ser los más acertados, pero insisto, deben ser igual de respetados y en el caso de Arnedo lo son. Tanto el Consejo como el Club Taurino intentan siempre hacer las cosas bien y a quienes más conozco, que son los integrantes del Club, les tengo muchísimo cariño y admiración por lo que luchan por esto del toro día a día y porque los considero excelentes aficionados. Por ello, a veces coincidimos en nuestros puntos de vista taurinos, otras no, pero siempre con la consciencia de la existencia de ese cordón umbilical que nos une y que se llama toreo.
Ayer, a salida de las votaciones alguien me dijo: "es que a estos certámenes hay que traer gente preparada". Pues bien, ese no es mi concepto. Está claro que alguien que empieza no está preparado y precisamente este tipo de eventos están para eso, para preparase cara a un futuro al que muy pocos van a llegar, porque ser matador de toros es siempre un milagro. Por ello yo no me suelo fijar en el que está "más o menos hecho" sino en el que pienso que va a decirme más cosas con su toreo el día de mañana. El oficio se aprende y si no se aprende mala cosa, pero lo que a uno le sale del corazón sólo tiene posibilidades de ser evolucionado, nunca aprendido. Llamémosle concepto, llamémosle querer torear bajo unos cánones que son los que a mí me interesan, pero insisto, nunca excluyentes porque hay tantos toreos como toreros y todos tienen muchísimo mérito.
Bajo mi punto de vista, no se trata de traer novilleros para defender una novillada sin caballos, para eso, para traer a los aspirantes mejor preparados ya está la feria del Zapato de Oro. Se trata de buscar a aquellos que son diferentes, cada uno con su concepto, pero suficientemente desiguales a los demás para poder ser figuras del toreo del día de mañana, que es al fin y al cabo lo que todos queremos, por egoísmo o por orgullo, eso da igual, porque no me digan ustedes que no rezumamos satisfacción cuando decimos que tal o cual torero ya pasó por el Zapato y tuvimos la virtud de augurarle un gran futuro.