miércoles, 27 de enero de 2010

Recuerdas?

Caprichosa la vida… verdad?. Que te lo digan a ti, eh Diego.


Tantos años soñando y…, caray con los sueños...,  resulta que se pueden hacer realidad.

Y la realidad ya está aquí, y te has hecho torero, si, ya eres torero. Pensarás que siempre lo has sido, y no te falta razón, pero…, sólo de sueños Diego, sólo de sueños… . Ahora ya no, ahora tu traje de luces brilla donde tiene que brillar, en el ruedo, y tu temple, y tu mando, y tu saber estar, y tu humildad y tus ganas de seguir mejorando, brillan también en cualquier tarde, en cualquier plaza y sobre todo, frente a un toro.

Te había visto torear antes, pero la primera imagen fehaciente que tengo de ti, fue en aquel festival de ganadores del Zapato. Recuerdo aquel novillo, no así el hierro, y recuerdo que a pesar de no estar mal con él, el bicho te pudo un poco, las cosas como son. Pero en aquellos años, todavía eras torero de sueños y bastante mérito era ya torear algo que no tuviese forma de carreta con cuernos.

Ha pasado tiempo eh, incluso ya queda lejos aquel fin de semana en Guarromán, aquella tortuosa charla nocturna, y aquella becerra inválida, si, la recordarás: hacía un día de perros y tú habías estado todo el fin de semana ayudando a los chavales con el capote. Llegó la hora del almuerzo, la becerra seguía en la plaza de tientas, llovía a jarros, y allí estabas tú, intentando dar pases a un animal que apenas se tenía en pie. La placita se quedó vacía, creo que sólo aguantamos allí Jose Mari, Luis y el que escribe. Recuerdo que no hubo comentarios, sólo respeto, respeto a un torero. Hay fotografías de aquellos momentos, Luis y yo las hicimos, pero creo que el recuerdo sin imágenes engrandece más la memoria de alguien, que quería dejar de ser torero de sueños.

Te lo has ganado a pulso, a temple, a valor y a miedo y nadie te ha regalado nada. De repente  han aparecido amigos “que siempre han confiado en ti”, hasta debajo de las piedras, pero se de buena tinta, que los que estaban antes, los de las duras, siguen estando ahí para ti, y tú para ellos, como debe ser, ni más, ni menos.

Te admiro porque lo has conseguido, estás escalando la montaña y por fin has encontrado “la vía buena”, pero no dejas de mirar atrás, y tienes los ojos bien abiertos porque los sueños, ya están aquí.

3 comentarios:

Pablo G. Mancha dijo...

Joderr; tío, que forma de describir esas cosas, me has puesto el corazón en un puño. Grande...

Un abrazo de corazón.

P.D. (Quiero esas fotos)

En Barrera dijo...

Un bonito artículo dedicado a un torerazo.

Enhorabuena al autor y mucha suerte para Diego esta temporada.

Luis Domínguez Barco dijo...

Gracias por recordar de ésa manera tan bonita aquéllos momentos vividos en tierras de Jaén, donde pudimos comprobar cómo un torero al borde del precipicio fue capaz de agarrarse a la tenue enbestida de una vaca inválida retentada por más de dos becerristas, para arrancarle unos naturales extremecedores bajo la lluvia y el frío, naturales que se perdieron todos sus amigos, salvo los que has nombrado y también su gran amigo toño. Esa mañana no almorzamos, pero nos quedó el sabor de un torero.