lunes, 1 de febrero de 2010

Dónde está Wally?


Una de mis pequeñas frustraciones taurófilas, además de no hacer la temporada americana por aquello de la falta de tiempo y patrocinadores, ha sido y es, no ver nacer a un torero. Y es que hay eventos que a lo largo de la historia no se repiten, pero imagino, que aquellos que tuvieron la suerte de ver tentar en el campo a un chavalín que encerraba “la esencia” que todos buscamos en esto del toreo, se emocionarán con ese recuerdo.

Poder decir… yo vi a Morante cuando era un chavalín y ya me di cuenta…, casi nada.

Los mitos no se repiten. No habrá otro Curro, ni otro Paula, pero siempre que voy al campo me digo lo mismo: “este año va a ser, este año voy a descubrir la esencia”.

Me he prometido a mi mismo ir más a los bolsines a ver torear a los chavales, con la esperanza que os acabo de desvelar, porque pienso que tiene que ser uno de esos pocos momentos que se guardan para siempre en la memoria.

Tal vez lo he visto ya, y mis neuronas han sido incapaces de apreciarlo, porque cierto es, que opiniones sobre quien gusta más o menos en una tienta, las hay como colores, así que no desespero en mi empeño de poder decir algún día, que yo asistí al nacimiento de un torero “diferente”.

2 comentarios:

En Barrera dijo...

Tiene que ser precioso descubrir en el campo o en una plaza de pueblo perdida en el mapa, a un diestro con ese “sello” distinto.
Es algo muy difícil porque nacen con cuentagotas, porque no se hacen, nacen toreros.

Luis Domínguez Barco dijo...

Cierto amigo Isidro, es precioso, al igual que lo es, poder ayudarle a conseguir que llegue a lo más alto, yo logré descubrir ése diamante un día, pero igual de duro y amargo es ver cómo la falta de contratos y las continuas desilusiones, hacen desistir a futuras figuras. De aquella experiencia no saqué un torero, pero me llevé un gran amigo, José Donaire.Por cierto al ecijano José Manuel Espaliú lo vimos tentar en Torrehandilla y creo se se adapta al perfil que buscas.