lunes, 30 de junio de 2014

Adolfo Martín estuvo en Soria


Sí, el ganadero y sus toros repitieron y a mi modo de ver, mejoraron el juego del año pasado.  Lee uno las crónicas y parece que si de cárdenos hablamos, el adjetivo tiene que ser siempre el mismo: Complicado, duro, difícil... y uno, el mismo uno de dos líneas más arriba,  se pregunta si están hablando de toros realmente, porque si lo hacen, el bicho en cuestión es un animal fiero, indómito y bastante independiente, con lo cual entiendo que hablar de toro y hablar de complicación, es una reiteración innecesaria, incluso en aquellos ejemplares que aun siendo del monoencaste,  parece que no las tienen.
El sábado en Soria salió un poquito de todo como es lógico. Toros más en tipo que otros, mejor hechos y con variada presencia, pero si que podríamos definir el encierro como dotado de la seriedad que requiere el rito.
Para mí sirvieron tres, dos fueron buenos y hubo un cuarto que si no llega a ser por la desgracia de Adalid, a buen seguro hubiese sido uno de los mejores. Pero con estos animalitos ya se sabe, a la mínima que reciben capotazos de más y pegados apresuradamente y sin mesura (lógico porque la cogida fue muy seria) se orientan y se acabó lo que se daba y desde luego este cuarto se orientó y aunque metía la cara, cortaba el viaje en cuanto veía un trocito de torero, buscándole sin piedad.
No voy a escribir sobre los coletudos porque como bien dice el refrán: el que da lo que tiene no está obligado a más, y la verdad, los tres fueron muy honrados. Si quiero mencionar el segundo par de Luis Carlos Aranda, que sigue sintiéndose torero.
Espero con interés los encierros de Ceret y Pamplona, porque torea Urdiales, porque espero poder verlos en la plaza y porque ilusiona ver que Adolfo, en esa línea de irregularidad que le caracteriza, de vez en cuando suelta más de uno que mete la cara y empuja en el caballo como un toro toro.

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