martes, 13 de septiembre de 2011

El rojo


Si hay tres colores que podrían definir "esta pasión que nos conmueve"  serían el blanco, el color albero si es que existe esa nomenclatura para un color, y sobre todo el rojo.
Nosotros, los amantes de esto, no es que lo veamos como los animales dicrómatas como el toro, pero si que su percepción nos provoca sensaciones diferentes.
Quizá si que vemos el rojo pasión, pero somos incapaces de apreciar el rojo como sinónimo de crueldad en una plaza de toros. Nosotros vemos el rojo lucha, el rojo emoción, el rojo rito, el rojo arte.
 Don Francisco de Goya apenas lo usaba y si lo hacía, era en sus gamas menos llamativas y más sanguinas en las pocas escenas de tauromaquia que no fueron grabados monocromáticos, aunque creo que "el sordo" era de los nuestros, de los que ven el rojo distinto, y tal vez la asuencia del mismo en sus tauromaquias, sea precisamente por eso, o no, vaya usted a saber.
Por eso, y como en el anuncio, una vez jugué a la ruleta del Casino de Logroño y aposté al rojo, y como en el anuncio, perdí mis fichas porque salió el negro, pero a pesar de ello no he dejado de tenerle fe.
Me gustan los trajes de torero en sus gamas más llamativas de rojo, me gusta que las banderillas tengan algo de serpentina en rojo, me gusta que la empuñadura del estoque sea roja, que en la divisa haya una cinta roja, que el burladero sea rojo y que los monosabios lleven la camisa roja.
El caso es que el rojo a mí me queda  fatal...

1 comentario:

CENSOR dijo...

So rojeras. Menudo alegato te has cascao.